Salud femenina en la madurez: 10 enfermedades más comunes en mujeres mayores de 50 años en México
Las mujeres mexicanas mayores de 50 años enfrentan una serie de desafíos de salud que requieren atención y prevención. Muchas de estas afecciones se derivan por estilos de vida poco saludables, sedentarismo, factores psicosociales y económicos. Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT), más del 70% de las mujeres mayores de 50 años en México tienen sobrepeso u obesidad, factores que incrementan el riesgo de diversas condiciones que afectan la salud. A continuación, se presentan las 10 enfermedades más comunes en este grupo etario, con información sobre su prevalencia, síntomas, prevención y tratamiento.
- Hipertensión arterial
La hipertensión arterial se define como el aumento sostenido de la presión que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se considera hipertensión cuando los valores están por encima de 140/90 mmHg de manera constante.
La unidad de medida utilizada para expresar la fuerza con la que la sangre fluye a través de las arterias es milímetros de mercurio (mmHg). La presión arterial se mide con dos números, donde el número superior es la presión sistólica (encargada de medir la presión en las arterias cuando el corazón late y bombea sangre); y el número inferior indica la presión diastólica (que es la que mide la presión en las arterias cuando el corazón está en reposo entre latidos) En México, la hipertensión arterial afecta al 24.9% de las mujeres mayores de 50 años, pero ¿Por qué les afecta?
Al llegar la menopausia, los niveles de estrógenos (que antes protegían el sistema cardiovascular) disminuyen. Esta reducción favorece la rigidez arterial y el aumento de la presión sanguínea. Además, las dietas con exceso de sal, grasas y alimentos industrializados contribuyen al desarrollo de hipertensión, especialmente en zonas urbanas mexicanas.
El estrés y los factores psicosociales como el cuidado de familiares, problemas económicos o duelo, lo que puede agravar o detonar hipertensión. Los síntomas más comunes son dolores de cabeza, mareos, visión borrosa. Sin embargo, la hipertensión arterial se puede tratar con antihipertensivos.
- Diabetes tipo 2
La diabetes tipo 2 es una enfermedad metabólica crónica en la que el cuerpo no utiliza adecuadamente la insulina (resistencia a la insulina) o no produce suficiente, lo que provoca un aumento anormal de los niveles de glucosa (azúcar) en la sangre. Los síntomas van desde sed excesiva, fatiga y visión borrosa. Afecta al 22.8% en mujeres mayores de 50 años debido a que en esta edad reducen su actividad física aunado al consumo frecuente de carbohidratos refinados, bebidas azucaradas y alimentos ultraprocesados, común en la dieta mexicana, incrementa el riesgo.
Las mujeres mexicanas con antecedentes de diabetes en la familia tienen mayor probabilidad de desarrollar la enfermedad, especialmente si no modifican su estilo de vida. Muchas mujeres mayores no acuden a chequeos regulares o no reciben un diagnóstico temprano, lo que permite que la enfermedad se desarrolle silenciosamente. Normalmente se trata con medicamentos orales, insulina, monitoreo de glucosa.
- Osteoporosis
A medida que las mujeres entran en la etapa de la menopausia, sus niveles de estrógenos disminuyen considerablemente. Esta hormona cumple un papel fundamental en la protección y mantenimiento de la masa ósea, por lo que su reducción acelera el proceso de pérdida de densidad en los huesos, haciéndolos más frágiles y propensos a fracturas.
Los cambios hormonales presentan deficiencias en nutrientes esenciales como el calcio y la vitamina D. Aunque la dieta mexicana incluye una gran variedad de alimentos, no siempre se garantiza una ingesta adecuada de estos nutrientes, especialmente si el consumo de lácteos es bajo. A esto se suma una exposición limitada al sol, que reduce la síntesis natural de vitamina D en la piel, lo cual es común en personas que viven en zonas urbanas o que no realizan actividades al aire libre.
El estilo de vida también influye significativamente. La falta de ejercicio físico, particularmente actividades que involucren carga sobre los huesos como caminar, bailar o levantar pesas, contribuye al debilitamiento del sistema óseo. Muchas mujeres mayores llevan una vida sedentaria, ya sea por condiciones de salud, por falta de tiempo o por desconocimiento de la importancia del movimiento para la salud ósea. Esta situación se ve agravada si no se realizan estudios como la densitometría ósea y no reciben información oportuna sobre cómo prevenir el deterioro de sus huesos.
Por último, ciertos hábitos como el consumo elevado de refrescos, que contienen altos niveles de fosfatos, pueden interferir con la absorción del calcio. Aunque en menor medida que en hombres, algunas mujeres también fuman o consumen alcohol, factores que se han asociado con un mayor riesgo de osteoporosis. Esta afección es tratada en su mayoría con bifosfonatos, suplementos de calcio, ejercicio. Aunque lo más recomendable es consultar a un médico especializado para considerar cada caso en particular.
- Cáncer de mama
A medida que las mujeres envejecen aumenta el riesgo de desarrollar mutaciones celulares espontáneas y procesos inflamatorios que pueden desencadenar en cáncer, ya que con el paso del tiempo las defensas del cuerpo se vuelven menos eficientes para detectar y eliminar células anormales lo que incrementa la posibilidad de que estas células se multipliquen sin control en los tejidos mamarios.
Las condiciones hormonales asociadas a la vida reproductiva de las mujeres que pueden influir en el riesgo como haber tenido la primera menstruación a edad temprana, la menopausia tardía, no haber tenido hijos o haber tenido el primer embarazo después de los 30 años ya que todas estas situaciones implican una mayor exposición a los estrógenos a lo largo de la vida lo cual se ha relacionado con el desarrollo de ciertos tipos de cáncer de mama.
El componente genético también juega un papel relevante en algunos casos, aunque la mayoría de los cánceres de mama no son hereditarios, las mujeres con antecedentes familiares de esta enfermedad tienen un mayor riesgo especialmente si los casos se presentaron en edades tempranas o en varios miembros de la familia.
Además, muchas mujeres mexicanas no se realizan estudios de detección temprana como la mastografía debido a barreras económicas, falta de información o miedo al diagnóstico lo cual hace que los casos se detecten en etapas más avanzadas cuando las posibilidades de tratamiento y recuperación son menores. A pesar de que existen campañas de sensibilización, todavía hay estigmas y desinformación que dificultan que muchas mujeres se acerquen a los servicios médicos de manera oportuna. Esta condición se puede prevenir y detectar en etapa muy temprana si se realizan autoexploraciónes mensuales y mamografías periódicas. Dependiendo de cada caso los tratamientos van desde quimioterapia, radioterapia y cirugía.
- Cáncer cervicouterino
Este tipo de cáncer está fuertemente relacionado con la infección por el Virus del Papiloma Humano, una enfermedad de transmisión sexual que puede permanecer en el cuerpo durante años sin manifestar síntomas, lo que permite que con el tiempo se desarrollen lesiones precancerosas en el cuello del útero y que estas evolucionen sin ser detectadas.
El riesgo aumenta en mujeres que no se realizaron estudios como el Papanicolaou de manera regular durante su juventud o adultez temprana, o que no acuden a consultas ginecológicas regulares por falta de tiempo, recursos económicos o simplemente porque no consideran que sea una necesidad si no presentan síntomas. También influye el hecho de que, con la edad, el sistema inmunológico se debilita, lo que dificulta que el cuerpo combata infecciones como el VPH. Esto hace que las lesiones en el cuello del útero progresen más rápidamente hacia etapas avanzadas de cáncer si no se detectan y tratan a tiempo.
Aunque existen vacunas contra el virus, estas no estuvieron disponibles para generaciones anteriores, por lo que muchas mujeres mayores de 50 años no recibieron esta protección durante su juventud. Por todas estas razones, el cáncer cervicouterino sigue siendo una de las principales causas de muerte por cáncer en mujeres mexicanas en edad madura, a pesar de que es uno de los tipos de cáncer más prevenibles y tratables si se detecta a tiempo. Los tratamientos más comunes van desde antiinflamatorios, fisioterapia hasta cirugía en casos graves.
- Obesidad
La obesidad cuenta con una prevalencia de más del 30% de las mujeres de esta edad, debido a que atraviesan por la menopausia lo que afecta no solo el metabolismo sino también la distribución de la grasa corporal lo que favorece su acumulación en el abdomen y otras áreas del cuerpo, además reducen su nivel de actividad física. Esta disminución en el gasto energético combinada con una dieta alta en calorías grasas y azúcares contribuye al aumento de peso sostenido con el tiempo y si no hay un cambio en el estilo de vida este exceso de peso puede convertirse en obesidad
Se suma la alta disponibilidad y bajo costo de alimentos ultraprocesados y bebidas azucaradas que forman parte de la dieta cotidiana en muchas familias mexicanas. En conjunto todos estos factores hacen que la obesidad se mantenga como uno de los principales problemas de salud donde, en situaciones de obesidad severa con riesgo para la vida, un bypass gástrico puede ser considerado como una opción urgente.
- Depresión
Esta enfermedad afecta al 37% de las mujeres por arriba de los 50 años. Las alteraciones en el sueño el apetito y la energía típicas en esta edad, puede derivar en un episodio depresivo. Además es común enfrentar pérdidas importantes como la muerte de familiares o amigos el distanciamiento de los hijos o la jubilación lo cual puede generar un profundo sentimiento de soledad y pérdida de propósito. Esta transición también suele coincidir con el envejecimiento físico y el surgimiento de enfermedades crónicas lo que puede afectar la autoestima y el sentido de autonomía personal.
La falta de redes de apoyo también agrava la situación ya que a esta edad algunas mujeres viven solas o en condiciones de aislamiento social lo que limita sus oportunidades de compartir sus emociones provocando que surjan trastornos emocionales. En algunos casos incluso conviven con situaciones de violencia familiar dependencia económica o abandono lo que aumenta aún más su vulnerabilidad emocional.
La depresión en mujeres mayores de 50 años no debe entenderse solo como un problema individual sino como un fenómeno que refleja la interacción entre el cuerpo la mente y el contexto social en el que viven. Este trastorno se combate con terapia psicológica y medicamentos antidepresivos en la mayoría de los casos sin embargo, es necesario consultar con un experto antes para obtener un diagnóstico acertado.
- Enfermedades cardiovasculares
Con el paso de los años es común que muchas mujeres desarrollen factores de riesgo como hipertensión diabetes obesidad y niveles elevados de colesterol los cuales están estrechamente relacionados con enfermedades del corazón y accidentes cerebrovasculares.
Otro aspecto relevante es que durante mucho tiempo se pensó que las enfermedades cardiovasculares eran un problema principalmente masculino lo que llevó a una menor atención en el diagnóstico y tratamiento oportuno en mujeres. Esto ha provocado que muchas veces los síntomas en ellas no se reconozcan de forma adecuada o se confundan con otras condiciones de salud. En mujeres los signos de un infarto por ejemplo pueden presentarse de manera diferente a los clásicos síntomas de dolor en el pecho y por lo tanto no siempre se recibe atención inmediata
En conjunto todos estos factores explican por qué las enfermedades cardiovasculares son tan comunes en mujeres mexicanas mayores de 50 años y por qué es fundamental promover una mayor conciencia sobre la salud del corazón en esta etapa de la vida.
- Incontinencia urinaria
A medida que las mujeres envejecen los músculos del piso pélvico y la vejiga pierden fuerza y elasticidad lo que afecta el control sobre la micción y facilita las pérdidas involuntarias de orina. Este debilitamiento puede estar relacionado con el envejecimiento natural pero también con los efectos acumulados de embarazos partos.
A esto se suma que en muchos casos las mujeres no buscan ayuda médica por vergüenza o porque creen que la incontinencia es una consecuencia natural del envejecimiento y algo con lo que deben aprender a vivir. Esta percepción cultural impide que se aborde el problema a tiempo y que se acceda a tratamientos que podrían mejorar considerablemente la calidad de vida. Además, muchas mujeres desconocen que existen los ejercicios de Kegel o incluso intervenciones médicas que pueden ayudar a controlar o reducir los episodios de incontinencia. La obesidad agrava esta condición ya que el exceso de peso aumenta la presión sobre la vejiga y los músculos pélvicos lo que favorece las pérdidas de orina.
- Enfermedades Pulmonares
Con el paso del tiempo la capacidad pulmonar disminuye de forma natural lo que hace que los pulmones sean más vulnerables a infecciones y a enfermedades respiratorias crónicas como la bronquitis crónica el enfisema o el asma que persiste desde etapas más tempranas
Una de las principales causas de enfermedad pulmonar en mujeres mayores es la exposición prolongada al humo generado por la quema de leña carbón o estufas de gas sin ventilación adecuada especialmente en zonas rurales o en viviendas con recursos limitados. Esta exposición constante a humo y partículas finas puede causar daños progresivos en los pulmones que con el tiempo se traducen en enfermedades respiratorias crónicas.
El tabaquismo también es un factor importante incluso aquellas que no han fumado directamente pueden haber vivido en entornos donde el humo del tabaco era constante y este tipo de exposición pasiva también contribuye al deterioro pulmonar con el paso de los años. Las infecciones respiratorias mal tratadas o repetitivas a lo largo de la vida también pueden dejar secuelas en el sistema respiratorio que se hacen más evidentes.
Por otra parte, algunas enfermedades pulmonares están relacionadas con condiciones laborales o de exposición a sustancias químicas como polvo asbesto o productos de limpieza agresivos que muchas mujeres han utilizado por décadas sin protección adecuada.
En este contexto es importante reconocer que las enfermedades pulmonares en mujeres mayores no son solo consecuencia del envejecimiento sino de una acumulación de factores de riesgo a lo largo de la vida que podrían prevenirse incluso con vacunas. En los peores casos los tratamientos van desde broncodilatadores hasta terapia respiratoria con tanque de oxígeno.
Conclusión
La salud de las mujeres mayores de 50 años en México enfrenta desafíos significativos, pero con prevención, diagnóstico temprano y tratamiento adecuado, es posible mejorar la calidad de vida. Empresas como Arkanum desempeñan un papel crucial al proporcionar equipamiento médico y material quirúrgico de alta calidad, apoyando a los profesionales de la salud en el diagnóstico y tratamiento de estas enfermedades en caso de cirugía. Su compromiso con la innovación y la excelencia contribuye al bienestar de la población femenina en esta etapa de la vida.
Fuentes:
https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/osteoporosis/symptoms-causes/syc-20351968
https://www.anahuac.mx/generacion-anahuac/mexico-tiene-un-problema-de-sobrepeso#:~:text=Las%20causas%20del%20sobrepeso%20y,m%C3%A1s%20que%20un%20estadounidense%20promedio.
https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0036-36342009000800026#:~:text=El%20c%C3%A1ncer%20de%20mama%20representa,que%20en%20los%20m%C3%A1s%20desarrollados.
https://www.paho.org/es/temas/depresion#:~:text=La%20depresi%C3%B3n%20es%20una%20enfermedad,%2C%20biol%C3%B3gicos%2C%20ambientales%20y%20psicol%C3%B3gicos.















