En México nos preparamos para el retorno a “una nueva normalidad” con un sistema escalonado para determinar los sectores que podrán retomar actividades habituales a partir del 1 de junio; diversas países Europeos como Alemania, Dinamarca, Holanda y Austria iniciaron un proceso de retorno a las actividades económicas y sociales desde los últimos días de abril.

Es posible que las medidas de distanciamiento social disminuyan en países que consideren controlada la propagación del coronavirus Covid-19, sin embargo, si el regreso a las actividades implica brotes de contagios importantes, es probable que sea necesario volver a establecer el confinamiento.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) seriamente este escenario, como parte de un enfoque “bidireccional” y que contempla seis criterios fundamentales para que los países “relajen” las restricciones establecidas al inicio de la pandemia por coronavirus.

En base a los lineamientos establecidos por la OMS, antes de relajar las restricciones será necesario demostrar que la transmisión de Covid-19 ha sido controlada, que el sistema de salud pública tiene la capacidad de identificar, aislar, rastrear contactos y ponerlos en cuarentena. Además de minimizar el riesgo de contagios en entornos de alta vulnerabilidad como hogares de personas de la tercera edad y lugares en condiciones de hacinamiento.

Las instrucciones de relajación gradual de las medidas de distanciamiento social señaladas por la OMS a nivel mundial, establecen la naturaleza escalonada y secuencial, debido a que hasta el momento es muy difícil prever o predecir el impacto de cualquier plan de regreso a las actividades en cualquier país.

Es por esto que resulta indispensable establecer medidas preventivas en nuestros lugares de trabajo, incluyendo distanciamiento físico, insumos de lavado, protocolos de desinfección, etiqueta respiratoria y gestionar los riesgos de contagio.

Las recomendaciones también son enfáticas en la importancia de, una vez controlada la crisis sanitaria por coronavirus, debemos considerar el tiempo necesario para que los profesionales de salud puedan descansar y recuperarse. También no debemos perder de vista otros problemas de salud que necesitarán nuestra atención de forma inmediata, por ejemplo, la aplicación de vacunas a niños.

 

Fuente: https://www.who.int/es/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019

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