Más allá del bisturí: Explorando la cirugía endovascular

La cirugía ha avanzado a pasos agigantados en las últimas décadas, ofreciendo nuevas y menos invasivas opciones para tratar diversas afecciones. Dos de los enfoques más comunes son la cirugía endovascular y la tradicional. Pero, ¿Cuál es la diferencia y cuál es la mejor opción para ti?

El desarrollo de la Angiología y Cirugía Vascular en el mundo no ha sido diferente al de otras especialidades, aunque originalmente las patologías de las arterias y las venas eran abordadas por cirujanos generales con particular interés en la patología vascular o más tarde por Cirujanos Cardiotorácicos. Con los avances anestésicos y cuidados posoperatorios, en el cuarto final del siglo XX se consolidaron a nivel mundial todas las técnicas de la cirugía vascular, incluyendo la compleja cirugía del arco aórtico y de la aorta toracoabdominal. La especialidad como tal, con las diferentes variantes según los países, se estableció plenamente, con sus organizaciones profesionales y sociedades científicas, con textos y revistas dedicadas, con servicios hospitalarios establecidos y con el incremento de los servicios docentes. A uno y a otro lado del Atlántico, cirujanos vasculares americanos y europeos, de forma simultánea, forjaban el desarrollo de una especialidad completa y autónoma, dedicada exclusivamente al tratamiento de los pacientes vasculares, en su vertiente médica y quirúrgica.

Un suceso de importancia en el desarrollo de la cirugía arterial en México, ocurrió el 23 de octubre de 1956 por el Dr. Alfredo Flores Zertuche, quien llevó cabo exitosamente una revascularización de un miembro pélvico mediante un injerto de interposición en la arteria femoral. En los años siguientes, el Dr. Flores efectuó reconstrucciones aórticas, ligaduras de vena cava inferior, endarterectomías carotídeas y escisión de costillas para el tratamiento del síndrome del opérculo torácico. Posteriormente, los cirujanos vasculares del Servicio continuaron, de manera sucesiva en sus épocas, realizando cirugías de aorta, derivaciones en las extremidades, y recientemente procedimientos endovasculares con la colocación de stents y stent-grafts.

Una endoprótesis, o stent, es un pequeño tubo de malla que generalmente se utiliza para mantener abiertos conductos del cuerpo, como vasos sanguíneos débiles o estrechados. Las endoprótesis se utilizan a menudo para tratar el estrechamiento de las arterias coronarias, que proporcionan al corazón sangre rica en oxígeno. Por su parte, el stent graft consiste en una malla de politetra–fluoretileno (PTFE) ultrafina, expandible, biocompatible y estructurada en «sandwich», entre 2 stents coaxiales de acero inoxidable.

 

Cirugía Tradicional: El Método Clásico

La cirugía tradicional, también conocida como cirugía abierta, implica una incisión grande en el cuerpo para acceder directamente al área afectada. Los cirujanos utilizan herramientas y técnicas quirúrgicas convencionales para reparar o extirpar el tejido enfermo. La mayor ventaja es que el cirujano tiene una visión directa del área afectada, lo que permite una reparación más precisa. Se recomienda para casos complejos o grandes áreas de tejido enfermo. Los inconvenientes de realizar incisiones grandes pueden resultar en un mayor dolor postoperatorio, cicatrices más visibles y un tiempo de recuperación más largo. Además, al tratarse de una cirugía más invasiva, existe un mayor riesgo de complicaciones como infección, sangrado y formación de coágulos.

 

Cirugía Endovascular: Menos Invasivo, Mayor Precisión

La cirugía endovascular consiste en la reparación de los vasos sanguíneos a distancia, a través de la luz vascular, abordando el segmento vascular enfermo desde un vaso sanguíneo remoto. Para alcanzar las lesiones vasculares a reparar, se utilizan catéteres (sondas) e instrumentos que, penetrando la pared del vaso, navegan a través de él hasta el lugar preciso, bajo visión directa con rayos X. Esto se puede efectuar a través de una arteria o vena expuesta en forma quirúrgica tradicional o por punción a través de la piel.

Las ventajas, además de ser menos invasivo, son que las incisiones son mucho más pequeñas, lo que reduce el dolor, las cicatrices y el tiempo de recuperación lo que se traduce en menos tiempo en el hospital. Además, existe un menor riesgo de infección, sangrado y otros problemas, gracias a que las imágenes guiadas por rayos X permiten a los cirujanos trabajar con una gran precisión. Sin embargo, la cirugía endovascular no es adecuada para todos los casos como, por ejemplo:

 

  • Anatomía vascular compleja: Si las arterias o venas del paciente presentan una anatomía muy tortuosa, estrecha o calcificada, puede ser difícil introducir los catéteres y dispositivos necesarios para realizar la cirugía endovascular.
  • Infección en el sitio de acceso: La presencia de una infección en la zona donde se introducirá el catéter (generalmente la ingle) aumenta el riesgo de complicaciones y puede contraindicar el procedimiento.
  • Coagulopatías severas: Los pacientes con trastornos de la coagulación sanguínea tienen un mayor riesgo de sangrado durante y después de la cirugía endovascular.
  • Alergia a los materiales de contraste: Si el paciente es alérgico a los medios de contraste utilizados durante el procedimiento, se deberán buscar alternativas o considerar otros tipos de cirugía.
  • Tamaño o localización del aneurisma: En algunos casos, el tamaño o la ubicación de un aneurisma pueden hacer que la cirugía endovascular sea técnicamente desafiante o incluso imposible.
  • Enfermedad avanzada: Pacientes con enfermedades graves o muy debilitados pueden no ser candidatos ideales para la cirugía endovascular debido a los riesgos anestésicos y las complicaciones potenciales.
  • Preferencias del paciente: Aunque la cirugía endovascular suele ser menos invasiva y tiene una recuperación más rápida, algunos pacientes pueden preferir la cirugía abierta por diversas razones.

 

Aun así, mediante ésta técnica podemos tratar diversas afecciones vasculares:

Trombosis y Embolias (formación de coágulos que obstruyen una vena o arteria). Talvez la primera intervención endovascular practicada fue la remoción de coágulos efectuada por el cirujano Thomas Fogarty en 1963, quién diseñó un catéter con un balón en su extremo para entrar en vasos muy pequeños y extraer coágulos alojados a distancia y reestablecer la circulación. La asociación de sustancias que disuelven el coágulo (enzimas trombolíticas), instiladas a través del catéter, nos ha ampliado aún más la posibilidad de tratamiento endovascular. Así por ejemplo, actualmente podemos disolver coágulos alojados en la circulación pulmonar (embolia pulmonar), rescatando pacientes que prácticamente no tenían tratamiento alternativo eficaz. Con técnicas endovasculares podemos colocar «filtros» dentro de la vena cava, para «atajar» coágulos que al desprenderse de venas de las extremidades (en casos de tromboflebitis), puedan causar una embolia pulmonar.

Ateroesclerosis. El engrosamiento de las paredes de las arterias por depósito de colesterol es una enfermedad muy frecuente en nuestros días, especialmente en fumadores y personas que tengan presión arterial elevada. (hipertensión arterial). Esta afección es la causa más frecuente de infarto del miocardio (por obstrucción coronaria). También ocasiona una gran mayoría de los infartos cerebrales («derrames») cuando estrecha u obstruye las arterias carótidas que irrigan el encéfalo. En el caso de las arterias de otros órganos o de las extremidades, la obstrucción gradual lleva a la insuficiencia arterial, que en casos extremos puede derivar en la gangrena. El uso de catéteres con un balón en su extremo, nos permite dilatar las zonas estrechas de la arteria afectada mejorando la irrigación y aliviar así los síntomas (angioplastía). En algunos casos podemos usar elementos especiales que permiten extraer el ateroma, o colocar una prótesis metálica («stent») que evita que el vaso se vuelva a estrechar. Avances recientes, logrados por el cirujano Juan Parodi, nos permite desplegar una prótesis de mayor calibre en vasos como la aorta o sus ramas, para el tratamiento de dilataciones (aneurismas), y traumatismos vasculares.

Pero ¿hasta dónde llegará la “revolución endovascular”? ¿Podrá aplicarse la cirugía endovascular para tratar todas las lesiones vasculares? A la vista de la evolución que están experimentando estos tratamientos es probable que cerca del 90% de las intervenciones a muy corto plazo sean todas endovasculares.

 

¿Qué otros avances nos esperan en el futuro próximo?

Uno de los adelantos recientes es el desarrollo de la angioscopía, la cual consiste en mirar los vasos por dentro a través de catéteres muy finos, constuídos con fibra óptica. Una técnica de grandes proyecciones será el uso de ultrasonido aplicado a catéteres, lo que nos permitirá efectuar una ecografía por dentro de las arterias, para ver su pared en detalle e identificar mejor las áreas enfermas.

Entre lo positivo, se producirán en el tratamiento farmacológico de las enfermedades vasculares, principalmente en la arterioesclerosis, una dolencia en la que se deposita placa (grasas, colesterol, calcio…) donde se incluye un “mejor uso” de las estatinas (los fármacos que reducen el colesterol) y de otros medicamentos para controlar los lípidos y prevenir los accidentes cerebrovasculares e infartos de miocardio. También se habla de un software de visualización avanzada que posibilita la medición exacta del aneurisma de aorta gracias a las imágenes 3D y la posterior elección del stent adecuado para la reparación endovascular. Otra técnica de grandes proyecciones será el uso de ultrasonido aplicado a catéteres, lo que nos permitirá efectuar una ecografía por dentro de las arterias, para ver su pared en detalle e identificar mejor las áreas enfermas.

 

Conclusión

En este blog pudimos conocer las diferencias entre una cirugía tradicional y una cirugía endoscópica, además de comparar sus ventajas y desventajas. Es fundamental que hables con un profesional de la salud para determinar cuál es la mejor opción para ti. La cirugía endovascular es una herramienta valiosa que ha revolucionado el tratamiento de muchas enfermedades vasculares.

En Arkanum nos enorgullecemos de ofrecer productos de la más alta calidad como nuestra amplia variedad de material quirúrgico para satisfacer las necesidades específicas de los cirujanos, mejorando así los resultados postoperatorios y la experiencia del paciente. A medida que continuamos avanzando en la frontera de la tecnología médica, esperamos seguir siendo un líder en la distribución de productos innovadores que marcan la diferencia en la vida de los pacientes en todo el mundo.

Fuentes:

https://medicina.uc.cl/publicacion/cirugia-endovascular-cirugia-desde-interior-los-vasos-sanguineos/

https://www.incmnsz.mx/opencms/contenido/departamentos/AngiologiayCirugiaVascular/historia.html

https://www.elsevier.es/es-revista-cirugia-cardiovascular-358-pdf-S1134009605703843

https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0003-31702020000100001

https://www.emedicahealth.com/es/blog/articleid/38/el-futuro-de-la-cirug%C3%ADa-vascular

https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1405-99402008000100012#:~:text=El%20stent%20graft%20consiste%20en,stents%20coaxiales%20de%20acero%20inoxidable

https://medicina-uc-cl.translate.goog/publicacion/cirugia-endovascular-cirugia-desde-interior-los-vasos-sanguineos/?_x_tr_sl=es&_x_tr_tl=en&_x_tr_hl=en&_x_tr_pto=sc

 

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