Laparoscopía: Innovaciones en 3 Técnicas Mínimamente Invasivas

¿Qué es la cirugía laparoscópica?

Una laparoscopia es un procedimiento que usa un médico para observar el interior del abdomen (barriga) y la pelvis. Se hace con un laparoscopio, un tubo delgado y flexible que tiene en un extremo una luz y una pequeña cámara de video. El tubo se introduce a través de una incisión realizada a través de la pared abdominal, cerca del ombligo. También se podría hacer una segunda o una tercera incisión en otras partes del abdomen para insertar otros instrumentos. A través de la historia son múltiples los precursores, pioneros y tantos otros que entregaron invenciones que permitieron llegar hasta el laparoscopio moderno para permitir que se convirtiera en una herramienta indispensable en la actual cirugía mínimamente invasiva.

La laparoscopia se puede usar para tratar cánceres pequeños (de ovarios, endometriales, de cuello uterino) así como cánceres de colon o de riñón. También suele utilizarse para extirpar o hacer biopsias de los ganglios linfáticos de la pelvis o el abdomen. Se usa habitualmente en personas con cánceres ginecológicos (cáncer de cuello uterino, cáncer de ovario y cáncer endometrial).

La cirugía laparoscópica ha transformado el abordaje de varios cánceres, brindando opciones menos invasivas, con mejor recuperación y prometedores resultados clínicos. Este blog explora técnicas como HIPEC, PIPAC y ePIPAC, con acceso laparoscópico, su función e indicaciones.

 

Técnica HIPEC vía laparoscópica en cirugía citorreductora

La combinación de cirugía citorreductora (CRS) con quimioterapia intraperitoneal hipertérmica (HIPEC) ha revolucionado el tratamiento del cáncer peritoneal. En México, aunque faltan estadísticas específicas sobre cáncer peritoneal, se sabe que un gran porcentaje de recaídas del cáncer colorrectal afectan al peritoneo (hasta un 35 %), y la mayoría de cánceres de ovario estadio III ya presentan carcinomatosis, lo que sugiere que estas técnicas son altamente relevantes para pacientes en etapa avanzada, especialmente mujeres de mediana edad y personas con tumores gastrointestinales en etapas metastásicas.

La cirugía citorreductora (CRS) implica eliminar todo tumor visible del peritoneo, desde el momento hasta implantes metastásicos superficiales, para luego aplicar HIPEC. La viabilidad de este procedimiento depende del índice de cáncer peritoneal (PCI), que implica una distribución anatómica del tumor en 12 zonas abdominales. Los pasos para la técnica HIPEC por vía laparoscópica son:

  • Se coloca la entrada de la solución a infundir a través del trócar de Hasson situado en la zona umbilical, el cual nos permite visualizar el llenado de la cavidad abdominal.
  • La solución en la que se difunde el citostático lo determina el servicio de farmacia en función del fármaco indicado para el tratamiento, pudiendo ser glucosa 5% o peritofundina. Para este tipo de tumores utilizamos el oxaliplatino diluido en glucosa 5%, siendo la duración del tratamiento de 30 min.
  • Las dos salidas de la perfusión conectadas a los drenajes Blake, unidos a las sondas de temperatura se introducen a través de los trócares de 10-11 mm. Estos trócares se colocan alineados con el Hasson dirigiendo las sondas de temperatura a las zonas epigástricas y suprapública.
  • Como medidas de protección ante vertidos se utiliza un campo de cesárea y dos esponjas de los cepillos quirúrgicos alrededor de los Blake para absorber pequeñas fugas si las hubiese.

 

La HIPEC tradicionalmente se ejecuta mediante laparotomía (abierta), su evolución hacia un abordaje mínimamente invasivo (laparoscópico) ha generado avances clínicos significativos, especialmente en pacientes con baja carga tumoral. Como mayores beneficios podemos señalar los siguientes:

  • La pérdida de calor corporal del paciente es menor
  • Se consigue alcanzar en menor tiempo la temperatura óptima (42-43°C) para la HIPEC al ser una cavidad cerrada. Manteniendo así la solución de glucosa 5% en la cavidad abdominal sólo el tiempo necesario para el tratamiento del citostático, disminuyendo la excesiva absorción peritoneal de glucosa.
  • Se reduce el dolor postoperatorio y promueve una recuperación más rápida
  • La cantidad de quimioterapia utilizada es menor que en los tratamientos sistémicos, minimizando los efectos adversos.
  • La exposición ambiental del personal de quirófano al agente citostático es menor.

 

Técnica PIPAC (Quimioterapia Intraperitoneal Presurizada en Aerosol)

La PIPAC representa una solución moderna y menos invasiva para el tratamiento de carcinomatosis peritoneal. Afección grave en la que un cáncer, por lo general de tubo digestivo u órganos reproductores femeninos, se disemina y causa tumores en el peritoneo. El peritoneo es el tejido que reviste la pared abdominal y cubre la mayoría de los órganos del abdomen. Es posible que la carcinomatosis peritoneal se presente en muchos tipos de cáncer, pero es más común en las personas con cáncer de ovario, colon, recto, estómago, páncreas o apéndice. También se llama carcinomatosis del peritoneo y carcinosis peritoneal.

La técnica PIPAC consiste en la administración de quimioterapia en forma de aerosol presurizado dentro de la cavidad peritoneal mediante laparoscopia, utilizando de 2 a 3 incisiones de aproximadamente 1 cm. Se rocían los medicamentos quimioterápicos en forma de aerosol de modo que la presión aplicada permite una distribución uniforme y una mayor penetración en los tejidos afectados. Esta modalidad mejora la penetración del fármaco en los tejidos afectados y reduce la toxicidad sistémica. Está indicada en pacientes con carcinomatosis peritoneal avanzada que no son candidatos a HIPEC, ya sea por la extensión de la enfermedad o por resistencia a la quimioterapia sistémica, y puede tener una intención paliativa o, en casos seleccionados, curativa. Los resultados son alentadores:

  • Permite respuestas adecuadas: hasta 88 % en cáncer de ovario, 91 % en gástrico, 86 % en colorrectal y 75 % en mesotelioma peritoneal.
  • Cerca del 16 % de pacientes tratados con PIPAC logran suficiente respuesta para poder luego ser considerados para cirugía e HIPEC.

Se trata de un procedimiento de bajo riesgo, altamente tolerado, hospitalización corta (alta al día siguiente) y mejora significativa de calidad de vida. Además, puede repetirse en ciclos sucesivos sin una cirugía mayor.

 

Técnica ePIPAC (PIPAC electrificada)

Aunque aún se encuentra en fase de desarrollo y respaldado por evidencia emergente, el ePIPAC (una versión extendida o electroquímica del PIPAC) comparte similitudes con el PIPAC convencional, pero incorpora la aplicación controlada de una corriente eléctrica en el peritoneo. Su principal diferencia radica en el uso de un campo electrostático, que mejora la distribución de las partículas de quimioterapia en la cavidad peritoneal, favoreciendo una mayor adhesión del fármaco al tejido tumoral y potenciando su eficacia. Este campo eléctrico, de carácter temporal, induce la apertura de los poros en las membranas celulares (electroporación), lo que permite una penetración más profunda de los fármacos en los tejidos cancerosos.

Este procedimiento está indicado para pacientes con cáncer con metástasis peritoneales de cualquier origen que por la localización o la cantidad de enfermedad dentro del abdomen no son candidatos, de entrada, a una cirugía con intención curativa. Asimismo, pueden ser candidatos a recibir esta técnica, pacientes con metástasis peritoneales procedentes de un cáncer de ovario, trompa o endometrio, de colon, de recto, de estómago, de páncreas, colangiocarcinoma, de apéndice, de intestino delgado, cáncer primario peritoneal, mesotelioma, pseudomixoma, cáncer de mama o melanoma.

Entre sus principales beneficios destacan la mayor penetración en los implantes de tumor dentro del abdomen, ya que es cuatro veces mayor, y la mejor distribución de la quimioterapia por todo el abdomen. El ePIPAC permite acortar el tiempo quirúrgico y el paciente suele irse de alta a las 24 horas de la intervención. Es una técnica segura, con un número de complicaciones muy bajas y similares a las de la técnica PIPAC convencional, las más frecuentes y poco graves son molestias abdominales que ceden en las horas siguientes al procedimiento, dado que la quimioterapia se queda actuando en el peritoneo y en los nódulos tumorales, por lo que los efectos sistémicos son mínimos.

 

Conclusión

En el contexto de tratamientos laparoscópicos avanzados como HIPEC, PIPAC y ePIPAC, el equipamiento especializado es esencial para su implementación segura y efectiva. Arkanum, al proveer material para acceso laparoscópico, juega un papel crítico en apoyar el éxito de estas técnicas innovadoras, facilitando que equipos quirúrgicos puedan implementar estas terapias avanzadas con mayor precisión, eficiencia y seguridad. En última instancia, el acceso a materiales de alta calidad es un pilar para acercar estos tratamientos modernos a más pacientes en México, contribuyendo a elevar los estándares en oncología quirúrgica peritoneal.

 

Fuentes:

https://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0717-75262008000100011#:~:text=Disminuye%20el%20estr%C3%A9s%20e%20incomodidad,obtener%20material%20de%20alta%20resoluci%C3%B3n.

https://www.codem.es/Adjuntos/CODEM/Documentos/Informaciones/Publico/440fa1be-487e-4e7e-bd08-b573c84db01e/F6359C9F-E42B-4CDA-9F8D-73CA311D4E5F/0f0021c4-b575-4ee5-afca-661bd164d0f6/0f0021c4-b575-4ee5-afca-661bd164d0f6.pdf

https://www.cancer.gov/espanol/publicaciones/diccionarios/diccionario-cancer/def/carcinomatosis-peritoneal

 

 

 

 

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