La sanitización reduce el número de microorganismos pero su eliminación es parcial. Simplemente, reduce la presencia a un nivel seguro. Los sanitizantes son compuestos químicos que no matan a los virus ni a los hongos. Los sanitizantes deben tener propiedades germicidas y antimicrobianas para lograr dicho objetivo.

Además de reducir el número de microorganismos, los sanitizantes también se utilizan para eliminar material orgánico que se encuentra en el organismo u objetos. En ciertas industrias, complementan los procedimientos de descontaminación y esterilización.

Existen dos métodos de sanitización: manual y mecánico. En este segundo tipo se realiza la limpieza a través de dispositivos para mejorar los resultados de la sanitización manual, reduciendo así, las posibilidades de infección.

Cabe señalar que este procedimiento no es recomendable llevarlo a cabo en áreas y lugares que requieren de limpieza extrema. Es decir en salas quirúrgicas, laboratorios, áreas de fabricación de alimentos, etc. no deben ser aplicadas dichas sustancias ya que, no eliminarán los posibles virus y patógenos existentes. Esto incluye superficies y zonas en contacto con los alimentos como cocinas, comedores, estufas o despensas.

La desinfección es un proceso de limpieza cuyo objetivo es eliminar los microorganismos como bacterias y virus, presentes en diversas superficies. Los químicos empleados poseen propiedades germicidas y antibacterianas. Esto inactiva los agentes patógenos. Es importante señalar que los productos de esta índole deben eliminar eficazmente el nivel de bacterias patógenas en un 99,999% dentro de un lapso de tiempo de entre 5 a 10 minutos.

Tipos de desinfección.

Desinfección física: se emplean métodos físicos como el calor, el calor con presión, el calor húmedo o la luz ultravioleta.

Desinfección química: se emplean sustancias elaboradas a base de distintos compuestos químicos incluidos de forma específica para la destrucción de un determinado tipo de microorganismo. Se recomienda para lugares de alta sensibilidad o con gran tráfico de personas.

Las características de un buen desinfectante deben incluir un alto poder bactericida, un amplio espectro, estabilidad, homogeneidad y solubilidad en agua. En este sentido, cabe destacar que existen 3 procesos distintos de desinfección:

Metódica: se realiza de forma habitual.
Completa: se aplica un desinfectante concreto.
Completa no uniforme: se aplica un producto adecuado para la eliminación total de un microorganismo en particular.
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Fuente: Secretaría de Salud México

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