Avances en ACV: Nuevas Esperanzas para la salud Cerebral
Aunque el tratamiento de estas emergencias médicas ha avanzado significativamente en las últimas décadas, la neurocirugía y la medicina de rehabilitación continúan evolucionando. En este blog exploramos la historia del tratamiento de los Accidentes Cardiovasculares (ACV), los avances recientes y las estadísticas más actuales, tanto a nivel mundial como en México, así como las innovaciones de equipos médicos que están transformando el panorama de la salud cerebral.
Un Accidente Cerebrovascular (ACV), es un trastorno neurológico agudo que ocurre cuando el flujo sanguíneo hacia una parte del cerebro se interrumpe, lo que provoca la muerte o daño de las células cerebrales debido a la falta de oxígeno y nutrientes. Se clasifica en 2 subtipos considerando sus mecanismos fisiopatológicos: isquemia y hemorragia.
- Isquemia Cerebral: En el caso del ACV isquémico, es la consecuencia de la oclusión de un vaso, la interrupción del flujo sanguíneo impide que las células cerebrales reciban suficiente oxígeno y nutrientes. Las células cerebrales dependen del oxígeno para realizar sus funciones, y su falta provoca la acumulación de desechos metabólicos. Si no se restablece el flujo sanguíneo rápidamente, las células cerebrales mueren, lo que puede llevar a daño cerebral irreversible.
- Hemorrogia y Edema Cerebral: En el ACV hemorrágico, la ruptura de un vaso sanguíneo provoca una hemorragia en el cerebro, lo que da lugar a una colección hemática en el parénquima cerebral o en el espacio subarac–noideo. El sangrado puede comprimir áreas adyacentes del cerebro, lo que aumenta la presión intracraneal. Esta presión adicional puede dañar más áreas cerebrales y dificultar el drenaje adecuado de sangre y líquido, lo que contribuye a un daño mayor.
Los síntomas de un ACV pueden variar dependiendo de la zona del cerebro afectada, pero los más comunes incluyen:
- Debilidad o parálisis súbita en la cara, brazo o pierna, especialmente de un lado del cuerpo.
- Confusión o dificultad para hablar o comprender el lenguaje (afasia).
- Dificultad para caminar, mareo, pérdida de equilibrio o coordinación.
- Pérdida repentina de visión en uno o ambos ojos.
- Dolor de cabeza intenso y súbito, especialmente en el caso de un ACV hemorrágico.
Primeros Enfoques en el Tratamiento de ACV
Los primeros enfoques terapéuticos para el tratamiento de los accidentes cerebrovasculares se remontan al siglo XIX, cuando la medicina aún no comprendía completamente los mecanismos subyacentes de estos eventos. Inicialmente, el tratamiento se limitaba a la intervención conservadora, como la reposición de líquidos, la administración de sedantes y la mejora de las condiciones generales del paciente. Sin embargo, el verdadero avance ocurrió en la segunda mitad del siglo XX, cuando se identificaron los dos tipos principales de ACV: el isquémico (por obstrucción de un vaso sanguíneo) y el hemorrágico (por sangrado en el cerebro).
En los años 60 y 70, los primeros esfuerzos se centraron en la anticoagulación, con el fin de evitar la formación de coágulos. Sin embargo, el tratamiento de las hemorragias cerebrales seguía siendo limitado. La neurocirugía se basaba en la intervención quirúrgica, como la craniectomía descompresiva (la eliminación de parte del cráneo para aliviar la presión intracraneal) y el drenaje de hematomas. Estos procedimientos, aunque efectivos, conllevaban riesgos importantes y no siempre eran efectivos para salvar la función cerebral.
Estadísticas Mundiales y Nacionales sobre Hemorragias Cerebrales
Los accidentes cerebrovasculares (ACV), también conocidos como derrames cerebrales, constituye la segunda causa global de muerte (9.7%). Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año ocurren alrededor de 15 millones de accidentes cerebrovasculares en todo el mundo. De estos, aproximadamente 5 millones de personas mueren y otros 5 millones quedan con discapacidades permanentes. En México, los accidentes cerebrovasculares son la segunda causa de muerte, después de las enfermedades cardiovasculares. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en 2022 se registraron cerca de 85,000 muertes por ACV en el país, y la tasa de incidencia ha mostrado un aumento progresivo debido al envejecimiento de la población y el aumento de factores de riesgo como la hipertensión arterial y la diabetes. Las causas más comunes de hemorragias cerebrales incluyen:
- Hipertensión arterial: Es el factor de riesgo más importante para los ACV, especialmente los hemorrágicos. La presión elevada en las arterias puede dañar los vasos sanguíneos del cerebro, haciéndolos más susceptibles a romperse o bloquearse.
- Aneurismas cerebrales: Los aneurismas son áreas débiles en las paredes de los vasos sanguíneos que pueden romperse y causar hemorragias.
- Trauma craneal: Las lesiones en la cabeza pueden provocar la ruptura de vasos sanguíneos y hemorragias cerebrales.
- Trastornos de la coagulación: En personas con enfermedades hematológicas o que toman anticoagulantes, el riesgo de hemorragia cerebral aumenta.
- Enfermedades neurodegenerativas: En algunos casos, como en la enfermedad de Alzheimer, pueden ocurrir sangrados cerebrales debido a la fragilidad de los vasos sanguíneos.
- Enfermedades cardíacas: La fibrilación auricular (un ritmo cardíaco irregular) puede aumentar el riesgo de coágulos sanguíneos que viajan al cerebro, causando un ACV embolico.
- Tabaquismo: El consumo de tabaco favorece la formación de coágulos y la aterosclerosis, aumentando el riesgo de ACV.
- Diabetes: La diabetes mal controlada puede dañar los vasos sanguíneos y aumentar el riesgo de ACV.
- Colesterol elevado: Los niveles altos de colesterol pueden contribuir a la formación de placas en las arterias (aterosclerosis), lo que aumenta el riesgo de bloqueos en los vasos sanguíneos cerebrales.
- Obesidad y sedentarismo: El sobrepeso y la falta de ejercicio son factores que contribuyen a otros riesgos como hipertensión, diabetes y colesterol elevado.
- Enfermedades vasculares: Trastornos como la arteritis o la displasia fibromuscular también pueden predisponer a los pacientes a sufrir un ACV.
Aumento de casos de AVC tras la pandemia de COVID-19
Aunque aún no existen pruebas definitivas de un vínculo directo entre la vacunación y un aumento generalizado de los casos de accidentes cerebrovasculares (ACV), es importante aclarar algunos puntos y entender el contexto.
Después de 2020, hubo un aumento en los casos de enfermedades vasculares cerebrales, no solo por un posible efecto de la vacunación, sino también debido a varios factores asociados con la pandemia de COVID-19. Los pacientes con COVID-19 grave tienen un mayor riesgo de desarrollar coágulos sanguíneos, lo que puede llevar a un ACV isquémico (por obstrucción de un vaso sanguíneo) o incluso a ACVs hemorrágicos. La inflamación sistémica, la disfunción endotelial (daño a los vasos sanguíneos) y la coagulopatía asociada con el COVID-19 contribuyen al aumento del riesgo de eventos vasculares cerebrales.
Un estudio realizado por la American Stroke Association y otros investigadores en 2020 identificó que el COVID-19 podía inducir un estado pro-coagulante, favoreciendo la formación de coágulos en los vasos sanguíneos, tanto en el cerebro como en otras partes del cuerpo. Esto contribuyó al aumento de ACV en pacientes infectados por el virus.
Durante las olas más graves de la pandemia, muchas personas no buscaron atención médica debido a las restricciones o al miedo de contraer el virus en los hospitales. Esto pudo haber llevado a un aumento de casos de ACV, donde el tiempo es un factor crítico para el tratamiento.
Aunque los efectos adversos graves asociados con las vacunas contra el COVID-19 han sido extremadamente raros, se han reportado algunos casos de eventos trombóticos, que podrían aumentar el riesgo de ACV. A continuación, se mencionan los principales puntos relacionados con este tema:
- Trombosis asociada con las vacunas de adenovirus (como las vacunas de AstraZeneca y Johnson & Johnson): Estas vacunas han estado vinculadas, en raros casos, a un fenómeno conocido como trombocitopatía inducida por la vacuna (VITT, por sus siglas en inglés). En este síndrome, la vacunación induce la formación de coágulos sanguíneos en combinación con niveles bajos de plaquetas, lo que aumenta el riesgo de trombosis, incluidos ACV isquémicos. Sin embargo, estos casos son extremadamente raros y ocurren en una fracción muy pequeña de las personas vacunadas (por ejemplo, un caso por cada 1 millón de dosis administradas).
- ACV isquémicos y otros eventos trombóticos: En general, los casos de ACV relacionados con la vacuna representan un número muy pequeño en comparación con los beneficios de la vacunación, que ha demostrado ser efectiva en la prevención de la enfermedad grave, hospitalización y muerte por COVID-19. Las autoridades sanitarias, como la OMS y la FDA, han insistido en que los beneficios de la vacunación superan los riesgos, dado que los eventos trombóticos graves son poco frecuentes y los riesgos de complicaciones por COVID-19 son mucho mayores.
Los estudios realizados después del inicio de la campaña de vacunación contra el COVID-19 han sugerido que el aumento en los casos de EVC no se debe a un solo factor, sino a una combinación de varios elementos, incluidos los efectos de la pandemia misma y las respuestas inmunológicas del cuerpo frente al virus y la vacunación. Algunos puntos clave incluyen:
- Aumento de la incidencia de trombosis por COVID-19: La infección por COVID-19 es un factor de riesgo conocido para eventos trombóticos, incluidos los ACV. Por lo tanto, la pandemia misma, y no solo la vacunación, ha contribuido al aumento de casos de EVC.
- Estudios observacionales: Algunos estudios sugieren que, si bien ha habido un pequeño aumento en los casos de EVC en personas vacunadas (particularmente después de las vacunas basadas en adenovirus), la tasa sigue siendo mucho más baja que la incidencia de ACV en la población general, y el riesgo de desarrollar un ACV después de la vacunación es mucho menor que el riesgo de un ACV asociado con la infección por COVID-19.
Es fundamental que los estudios sobre la relación entre la vacunación y los eventos adversos sigan siendo vigilados de cerca. Los efectos adversos raros pueden ocurrir en cualquier intervención médica masiva, pero la clave está en la proporción de riesgo-beneficio. Hasta ahora, la evidencia ha demostrado que la vacunación contra el COVID-19 sigue siendo segura y eficaz en la prevención de enfermedades graves, hospitalizaciones y muertes, y que los casos de trombosis y ACV son excepcionales.
Avances Recientes en el Tratamiento de Hemorragias Cerebrales
En las últimas décadas, los avances en el tratamiento de los accidentes cerebrovasculares hemorrágicos han sido notables. La combinación de nuevas tecnologías y técnicas quirúrgicas mínimamente invasivas está transformando los resultados para los pacientes.
Desde 2018, el Neurocirujano Gustavo Pradilla del Grady Memorial Hospital en Atlanta se ha estado perfeccionando un innovador procedimiento cerebral que detiene rápidamente los accidentes cerebrovasculares.
Después de un derrame cerebral hemorrágico, cada minuto que pasa trae más daño. La sangre se acumula y aplasta el tejido delicado. Los coágulos pueden ser del tamaño de una pelota de tenis, generando una tremenda cantidad de presión en el cerebro. El tratamiento generalmente implica medicamentos para reducir la presión arterial y corregir problemas de coagulación, pero esos métodos no pueden eliminar el coágulo en sí. La cirugía cerebral convencional es un último recurso arriesgado.
El nuevo procedimiento llamado cirugía parafascicular mínimamente invasiva (MIPS) que desarrolló el Dr. Pradilla consiste en utilizar escaneos cerebrales para crear un mapa de la hemorragia. Luego, se inserta un dispositivo delgado en forma de lápiz llamado BrainPath a lo largo de los pliegues del cerebro hasta el punto de origen de su derrame cerebral.
Guiado por imágenes ampliadas en vivo, el dispositivo empuja suavemente a un lado las conexiones de la materia blanca entre las áreas del cerebro que transmiten señales para el habla, la memoria y otras funciones vitales. Recordemos que no hay órgano más sensible que el cerebro, y cualquier alteración tendría graves consecuencias en el paciente.
Luego, se inserta una herramienta llamada Myriad que succiona el coágulo. Los coágulos pueden volverse fibrosos, casi como goma, pero no importa cuán difícil, con la MIPS se pueden sacar.
MIPS fue probado durante seis años en 300 personas con hemorragias intracerebrales en 37 centros médicos en Estados Unidos. La supervivencia y recuperación en los 180 días después de un derrame cerebral fueron mayores para los pacientes con derrame cerebral que tuvieron MIPS que para aquellos que recibieron solo medicamentos, según un estudio del 2024 en The New England Journal of Medicine (en inglés).
Un Futuro Prometedor para la Salud Cerebral
El tratamiento de los accidentes cerebrovasculares ha progresado de manera impresionante, gracias a la combinación de avances tecnológicos, nuevas técnicas quirúrgicas y un mejor entendimiento de las causas subyacentes de las hemorragias cerebrales. Aunque el panorama sigue siendo desafiante, especialmente en países como México, los avances continúan ofreciendo nuevas esperanzas a los pacientes y sus familias.
En un mundo en el que los ACV siguen siendo una amenaza significativa para la salud pública, la innovación y la tecnología serán las claves para salvar vidas y mejorar la calidad de vida de los pacientes. Empresas como Arkanum están a la vanguardia, proporcionando material quirúrgico a hospitales y distribuidores como desechables, suturas, apósitos, hemostáticos, neuroesponjas y cotoniodes que permiten a los profesionales de la salud realizar con éxito sus cirugías.
Fuentes
https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0026-17422012000300003
https://www.aarp.org/espanol/salud/farmacos-y-suplementos/info-2024/avances-medicos-salud-cerebral.html
https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/cardiovascular-diseases-(cvds)
https://www.cdc.gov/stroke/es/risk-factors/factores-de-riesgo-de-accidente-cerebrovascular.html
https://www.paho.org/es/temas/enfermedades-cardiovasculares
https://www.gob.mx/salud/prensa/490-cada-ano-220-mil-personas-fallecen-debido-a-enfermedades-del-corazon#:~:text=En%20M%C3%A9xico%2C%20cerca%20de%20220,elevado%20y%20diabetes%20no%20controlada.















