¡Adiós a las infecciones! Conoce los cuidados postquirúrgicos con Drenajes
En el ámbito de la cirugía moderna, el uso de drenajes y reservorios quirúrgicos continúa siendo una herramienta fundamental para favorecer una recuperación segura, prevenir complicaciones y facilitar el seguimiento postoperatorio.
La dupla de drenaje y reservorio se refiere a un sistema médico utilizado para extraer líquidos o fluidos de una zona corporal, generalmente después de una cirugía. El sistema consta de un drenaje, que es un tubo que se introduce en la zona a drenar, y un reservorio, que es una bolsa o contenedor donde se recolecta el líquido drenado. Los reservorios están diseñados para usarse después de una cirugía para recolectar el exudado en el sistema cerrado, drenar el exceso de líquido de la herida, prevenir la inflamación y evitar infecciones cruzadas, acortando así el tiempo de recuperación.
No obstante, su uso debe ser cuidadoso, individualizado y mantenerse en observación en todo momento, debido a que puede dar entrada a microorganismos, sobre todo al usar drenajes de sistemas abiertos.
Los drenajes abiertos usan la gravedad para evacuar fluidos hacia el exterior, mientras que los cerrados, como el de Blake, hacen a un sistema de vacío (succión) Aunque el drenaje Blake tiene canales abiertos, se conecta a un reservorio para recolectar fluidos, lo que lo convierte en un sistema cerrado, minimizando el riesgo de infecciones y facilitando la evacuación de líquidos.
Riesgos del uso de drenajes y reservorios postquirúrgicos
Ahora bien, dado que el uso de drenajes y reservorios conllevan ciertos riesgos de salud si no se manejan correctamente, es importante identificarlos para prevenirlos. Los principales casos de riesgo pueden ser:
Infección: Los drenajes pueden convertirse en una puerta de entrada para bacterias, aumentando el riesgo de infección local o incluso sistémica (sepsis). Cuanto más tiempo permanezca el drenaje, mayor es este riesgo.
Obstrucción del drenaje: Puede taponarse con coágulos, tejido necrótico o fibrina, lo que impide su función y puede llevar a la acumulación de líquidos.
Lesión de tejidos: La colocación o manipulación del drenaje puede dañar tejidos adyacentes o estructuras internas como vasos sanguíneos o nervios.
Dolor e incomodidad: Su presencia suele generar molestia o dolor en la zona operada, dificultando la movilidad o el descanso del paciente.
Salida prematura o accidental: Si el drenaje se desplaza o se retira de manera no controlada, puede provocar acumulación de líquido o sangrado.
Retiro tardío del drenaje: Mantener el drenaje más tiempo del necesario puede aumentar el riesgo de infección y retrasar la cicatrización.
Formación de fístulas: En casos poco frecuentes, especialmente si el drenaje se mantiene por tiempo prolongado, puede producirse una fístula (comunicación anormal entre estructuras).
¿En qué tipos de cirugías se recomienda colocar un drenaje?
El drenaje quirúrgico está indicado cuando existe un alto riesgo de acumulación de líquidos (sangre, serosidad, linfa o pus) en el lecho quirúrgico. Algunas de las cirugías donde comúnmente se recomienda su colocación incluyen:
- Cirugías oncológicas (mastectomías, resecciones de tumores): para prevenir seromas o hematomas.
- Cirugías abdominales (colectomías, pancreatectomías): en caso de resecciones extensas o riesgo de fístulas.
- Cirugía hepatobiliar y pancreática: donde la detección temprana de fugas biliares o pancreáticas puede ser vital.
- Cirugía de tiroides o cuello: para evitar la formación de hematomas compresivos.
- Cirugía plástica y reconstructiva: especialmente cuando se colocan colgajos o implantes.
- Cirugías ortopédicas complejas: como artroplastias o grandes abordajes musculares.
En todos estos casos, el drenaje permite el monitoreo de la evolución postoperatoria inmediata, al evidenciar características del líquido (color, volumen, consistencia) que pueden alertar sobre complicaciones.
¿Cuándo no se recomienda colocar un drenaje?
Aunque los drenajes son herramientas útiles, su uso innecesario puede aumentar el riesgo de infección, retardar la cicatrización o generar fístulas artificiales. La decisión debe siempre considerar la balanza riesgo-beneficio y no ser un acto rutinario. No se recomienda colocarlos en:
- Procedimientos menores con bajo riesgo de colección líquida: como apendicectomías no complicadas o herniorrafías simples.
- Cirugías laparoscópicas con control hemostático adecuado, donde la evidencia ha mostrado que los drenajes no ofrecen beneficios significativos.
- Pacientes con alto riesgo de infección nosocomial, especialmente inmunosuprimidos, cuando no hay una indicación clara del drenaje.
Cuidados básicos del drenaje y reservorio postoperatorio desde casa
Si la producción del drenaje es demasiado alta para ser removido antes de dejar el hospital, el paciente puede irse a casa con el drenaje. Los cuidados postquirúrgicos de drenaje y reservorio para familiares involucran mantener la zona limpia y seca, cambiar el apósito según sea necesario, vaciar el reservorio correctamente y vigilar cualquier signo de infección. Es crucial seguir las indicaciones del médico o enfermera, y no dudar en preguntar si surgen dudas.
Si usted es responsable del cuidado en casa, mantenga una comunicación abierta con el paciente y el equipo médico. Lávese las manos antes y después de tocar el drenaje y el reservorio. Y Preste atención a cualquier cambio en la salud del paciente y no dude en informarlo al médico.
- Los drenajes NO previenen que un paciente se bañe. Lave suavemente la zona del drenaje con agua y jabón, según las indicaciones del médico. Después, seque bien la zona.
- Mantenga el reservorio por debajo del nivel de la herida para facilitar el drenaje. No deje que el tubo se doble o se haga un nudo, y evite tirar del drenaje al mover al paciente.
- Mantenga el drenaje adherido a la ropa para prevenir que sea halado en la piel. Cambie el apósito a diario o cuando se moje o se despegue. Asegúrese de que el nuevo apósito cubra bien la zona del drenaje.
- Vacíe el reservorio según las instrucciones del médico, generalmente 2-3 veces al día, o cuando se llene hasta la mitad. Registre la cantidad de líquido drenado y cualquier cambio en el color o apariencia del líquido.
- Mida y registre la producción dos veces al día en un diario/registro. Lleve ese diario/registro a la clínica cuando tenga su cita. El color normal del líquido producido es amarillo claro o rojo claro.
- Mantenga el bulbo del drenaje comprimido para que tenga presión negativa y pueda extraer el fluido del sitio de la cirugía.
- Supervise la zona del drenaje para detectar signos de infección, como enrojecimiento, hinchazón, calor o secreción purulenta. Informe al médico si observa estos signos.
- Después de que el drenaje es removido, cubra el sitio con una curita o con un vendaje por un día. Después de un día, el agujero normalmente ya está cerrado. Puede usar una curita u otro vendaje si hay fugas en el agujero. Báñese como lo hace normalmente.
Si tiene alguna duda o preocupación, no dude en contactar a su médico para obtener orientación. Recuerde que estos son cuidados generales, y es importante seguir las instrucciones específicas que le haya proporcionado el equipo médico.
¿Cuándo se debe retirar un drenaje quirúrgico?
No se recomienda mantener drenajes de forma indefinida, ya que incrementa el riesgo de infecciones ascendentes y formación de trayectos fistulosos. El retiro oportuno del drenaje depende de la evolución clínica y del tipo de cirugía. Se considera adecuado retirar un drenaje cuando:
- El volumen de drenado es inferior a 20-30 mL por 24 horas.
- No hay evidencia de infección o sangrado activo.
- Las características del líquido son serosas y estables.
- El tiempo transcurrido postoperatorio ha permitido el sellado adecuado del lecho quirúrgico.
Seguridad y eficiencia con Arkanum
El uso adecuado de drenajes quirúrgicos no sólo mejora los resultados postoperatorios, sino que también brinda seguridad tanto al cirujano como al paciente. En este contexto, Arkanum, distribuidor oficial de Ethicon, ofrece drenajes Blake y reservorios J-VAC diseñados para optimizar el control de fluidos y minimizar riesgos. Elegir productos confiables es una inversión directa en seguridad quirúrgica y recuperación del paciente. Para más información sobre nuestra línea de drenajes y reservorios Johnson & Johnson, no dudes en contactar con el equipo de Arkanum.
Fuentes:
https://www.jjmedicalstore.com.mx/sistema-de-drenaje-de-heridas-2160/p?srsltid=AfmBOoqXlOej0CUhdaLoqFMxTncQssQDbAydaiJeDyB-8s0aSYCr94eO
https://www.mskcc.org/es/cancer-care/patient-education/caring-your-jackson-pratt-drain
https://www.cun.es/diccionario-medico/terminos/drenaje-abierto#:~:text=A%20diferencia%20del%20drenaje%20cerrado,cuidados%20estrictos%20en%20su%20manejo
https://hospital.uillinois.edu/es/primary-and-specialty-care/otorrinolarigologia/cirugia-para-cancer-de-cabeza-y-cuello/tratamientos-quirurgicos/cuidado-despues-de-la-cirugia-drenajes#:~:text=Despu%C3%A9s%20de%20que%20el%20drenaje,amarillo%20claro%20o%20rojo%20claro.















